Rusia: Ampliación de un centro ortodoxo de rehabilitación de drogadictos en Sapjornoe

Desde hace casi treinta años, ACN se viene implicando en el diálogo con la Iglesia Ortodoxa Rusa por deseo del Papa San Juan Pablo II y sus sucesores. A lo largo del tiempo se han desarrollado numerosas iniciativas conjuntas, en las que católicos y ortodoxos trabajan de la mano para encontrar juntos soluciones a los problemas contemporáneos.

El histórico encuentro entre el Papa Francisco y el Patriarca de Moscú Kirill en el año 2016 dio un nuevo impulso a este compromiso. Un grupo de trabajo ecuménico puesto en marcha por ACN traduce temas importantes de la declaración conjunta de ambos líderes eclesiales en proyectos concretos.

Un tema importante es la mejora de la pastoral y el apoyo a personas con adicciones, y es que la experiencia muestra que los adictos a menudo tienen una gran necesidad de establecer una relación con Dios. En aras de ayudar a estas personas, ambas Iglesias pueden enriquecerse mutuamente con el intercambio de experiencias, e incluir este importante aspecto en la formación básica y continua de sus sacerdotes.

La iglesia del centro fue construida en 1999 por exdrogadictos.
La iglesia del centro fue construida en 1999 por exdrogadictos.

Un “pionero” de la ayuda eclesiástica a los drogadictos es el sacerdote ortodoxo Sergij Belkov, que fundó un centro de rehabilitación para drogadictos en 1996 en Sapjornoe, a 100 kilómetros de San Petersburgo, no lejos de la frontera con Finlandia en la región de Karelia. En dicho centro no se deja de lado la dimensión espiritual del ser humano: para el P. Sergij estaba claro desde el principio que la drogadicción es menos un problema médico o sociológico que una enfermedad del alma que requiere una respuesta espiritual y pastoral.

Antes de su ordenación, el P. Sergij había sido comisario en la división de homicidios durante muchos años, años en los que afrontó a diario el mal que esclaviza a las personas y las hace capaces de cometer crímenes. Esa experiencia le enseñó que todo mal comienza con algo pequeño: “Antes de cometer un delito y transgredir la ley, las personas comienzan por violar las leyes morales”, explica, y el consumo de drogas es, a menudo, el comienzo de una involucración cada vez más profunda en el mal y la criminalidad.

En 1992 fue ordenado sacerdote, y cuando cada vez más drogadictos empezaron a acudir a él para confesarse, se sintió llamado a dedicarse por completo a estas personas. Sapjornoe fue el primer centro ortodoxo de este tipo en Rusia, y el índice de éxito de un 75 por ciento de personas curadas de forma permanente demuestra que el P. Sergij y sus ideas están en lo correcto, y es por eso que cuentan con reconocimiento e imitadores en todo el país y en el extranjero. Y es que, en otras instituciones, solo una parte muy pequeña de los rehabilitados permanece permanentemente limpio: la mayoría recae en la adicción al cabo de un tiempo.

El número de hombres jóvenes que buscan ayuda va en aumento, y por eso hay que ampliar el centro.
El número de hombres jóvenes que buscan ayuda va en aumento, y por eso hay que ampliar el centro.

En el centro, todas las personas forman una gran familia, y la forma de vida se orienta por la vida monacal: un ritmo fijo de oración y trabajo, la obediencia, la observancia de los tiempos de ayuno y la recepción de los sacramentos desempeñan un papel esencial en el proceso de curación. Cuando los jóvenes llegan al centro después de la desintoxicación física -que se lleva a cabo en un hospital bajo supervisión médica-, a cada uno se le encomienda una tarea. De esta forma recuperan su dignidad y aprenden a asumir responsabilidades. Algunos trabajan en la cría de cerdos y aves de corral y en el huerto, otros aprenden un oficio como carpintero, techador o albañil. La iglesia del centro fue construida en 1999 por exdrogadictos. Además, hay un taller donde se elaboran cirios y hostias ortodoxas (prosfora). Fortalecidos mental y físicamente, los jóvenes pueden finalmente reinsertarse a la sociedad, aceptar un trabajo y formar una familia. Incluso ya hay vocaciones religiosas entre los jóvenes sanados. ACN viene apoyando este importante centro desde el principio, por ejemplo, con la habilitación de los talleres.

Sin embargo, el número de hombres jóvenes que buscan ayuda va en aumento, y por eso hay que ampliar el centro. Además, también se necesitan espacios para los encuentros individuales con sacerdotes y psicólogos, así como habitaciones con baño para invitados para visitas breves de familiares, entre otros. ACN quiere apoyar esta ampliación con 29.800 euros.

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