Obispo de Camerún pide a Europa que colabore en la creación de empleo en África para frenar la migración

[Königstein, 11.10.2023] – En un momento en que la crisis de migración africana se profundiza en Europa, las voces de quienes están en primera línea hacen una llamada de atención urgente. Durante una visita a la sede central de la fundación Aid to the Church in Need (ACN), Mons. Bruno Ateba, obispo de Maroua-Mokolo, en la región del Extremo Norte de Camerún, ha compartido su visión sobre los desafíos que enfrentan los jóvenes africanos que buscan huir de la miseria en su propio continente.

Mons. Bruno Ateba, obispo de Camerún
Mons. Bruno Ateba, obispo de Camerún

Su país ha servido, históricamente, como un corredor migratorio para muchos jóvenes africanos que a través de Chad iban a Libia, atraídos por las promesas económicas que este país ofrecía. “Sin embargo, desde la caída de Gaddafi, lo que fue “El Dorado” africano ha dejado de ser una realidad, el país está derrumbado y las miradas ahora se dirigen hacia Europa, desencadenando un flujo masivo de migrantes hacia el continente europeo”, explica el obispo.

“La gente no tiene miedo de nada, no tiene nada que perder,  la presión social que experimentan también es muy grande, así que a pesar de que tienen que cruzar el desierto del Sahara y luego el mar, se lanzan a la aventura. Muchos mueren”, dice Mons. Ateba.

Importancia de la creación de empleo en África

Monseñor Ateba enfatiza que “si la gente tuviera acceso a empleo y oportunidades económicas en sus países de origen, no se verían impulsados a emigrar. Existe un claro vínculo entre las personas desplazadas, emigración y la falta de un futuro estable”. Un claro ejemplo de ello es el propio Camerún. “Después de 50 años de independencia, sigue sin industria ni un modelo económico propio. Muchos se ven obligados a marcharse debido a la falta de oportunidades. Si logramos cambiar esto, tendríamos una solución sostenible para detener el éxodo de nuestros jóvenes”, afirma.

Mons. Bruno Ateba con refugiados en Minawao, Camerún
Mons. Bruno Ateba con refugiados en Minawao, Camerún

Un problema básico que, según él, la comunidad internacional tendría que afrontar con más decisión: “Si Europa colaborara en la creación de empleo en nuestros países, no tendríamos el problema que estamos experimentando actualmente a nivel mundial”, afirma.

El obispo también hace hincapié en la demografía de África, destacando su población joven en constante crecimiento: “No debemos olvidar que África tiene una población muy joven, y son muchos. Esta juventud representa un gran potencial para nuestro continente, pero solo si les brindamos las herramientas y oportunidades necesarias para prosperar”.

Pastoral de proximidad con los refugiados

Recién llegado después de una visita ad limina a Roma, Mons. Ateba cuenta a ACN que habló con el papa Francisco de las prioridades pastorales y el compromiso con el cuidado pastoral de las viudas, huérfanos y refugiados que han buscado refugio en su diócesis debido al conflicto terrorista de Boko Haram. “Le conté que tenemos muy presente una pastoral de proximidad como la que él ha impulsado, con el objetivo de escuchar, acoger, asistir y acompañar a todos aquellos cuyas vidas se han visto trastornadas por la violencia y la inestabilidad”.

Incluso en situaciones tan difíciles como la de su diócesis, que enfrenta desafíos excepcionales debido al conflicto, Mons. Ateba está haciendo grandes esfuerzos para unir su labor pastoral con posibilidades de formación, creación de empleo e inserción en la vida activa de jóvenes desplazados por el conflicto.

Taller de formación - Construcción y equipamiento del centro de formación profesional para jóvenes refugiados nigerianos en el campo de refugiados de Minawao, parroquia de Zamay.
Taller de formación – Construcción y equipamiento del centro de formación profesional para jóvenes refugiados nigerianos en el campo de refugiados de Minawao, parroquia de Zamay.

Por ejemplo, menciona Ateba, “un centro de actividades para jóvenes financiado por ACN en el campo de refugiados de Minawao, parroquia de Zamay, que acoge a 80.000 refugiados de la vecina Nigeria que han huido de las garras de Boko Haram”. Gracias a este proyecto, estas personas reciben atención pastoral y al mismo tiempo adquieren habilidades para realizar pequeños trabajos como la reparación de zapatos, de ordenadores y labores de costura, lo que les permite encontrar un trabajo con los que pueden subsistir. El compromiso de la Iglesia es un faro de esperanza en medio de la adversidad.

El obispo insta sin embargo a la comunidad internacional a unirse en apoyo a estas importantes iniciativas de desarrollo.  “La Iglesia y organizaciones como ACN continúan desempeñando un papel crucial en brindar apoyo y asistencia a aquellos afectados por las crisis de seguridad y migratoria, pero la colaboración entre gobiernos y la comunidad internacional sigue siendo esencial para abordar estos desafíos y buscar soluciones a largo plazo”, afirma el obispo.

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