Burkina Faso: “Nuestro país corre peligro de desaparecer si no nos defendemos todos juntos contra los terroristas”

En Burkina Faso cada vez más cristianos son víctimas de persecución. Como gesto de solidaridad, una pequeña delegación de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) visitó este país de África Occidental al comienzo de la Cuaresma. Allí se reunieron con el P. Pierre Claver Belemsigri, secretario general de la Conferencia Episcopal de Burkina Faso y Níger. En Uagadugú, la capital del país, Oliver Maksan habló con este sacerdote sobre el islam, el yihadismo y la respuesta de la Iglesia.

Burkina Faso siempre se ha enorgullecido de la coexistencia armoniosa de musulmanes y cristianos. Sin embargo, muchas personas se quejan de que el islam actual ya no tiene mucho en común con el islam de su infancia. ¿Comparte usted esta opinión?

Desde hace unos veinte o treinta años estamos presenciando cambios. Esto se debe al hecho de que en los últimos años, determinadas corrientes del islam, originarias de la Península Arábiga, se están implantando en nuestro país. Los jóvenes van allí a trabajar o a estudiar, y   traen de vuelta una determinada visión del islam que puede tener repercusiones en la convivencia y la coexistencia entre las diferentes religiones.

¿Hasta qué punto?

En el pasado era costumbre que compartiéramos juntos los acontecimientos felices e infelices de unos y otros. Los cristianos, por ejemplo, felicitaban a los miembros musulmanes de su familia con ocasión de sus fiestas y viceversa. Hay que saber que aquí una misma familia a menudo reúne miembros de denominaciones religiosas muy diferentes. Sin embargo, a pesar o quizás precisamente por eso, siempre hemos celebrado las fiestas juntos,  en las generaciones más mayores esto sigue siendo así hoy día. Sin embargo, entre algunos jóvenes, esto ya no es tan visible debido a la influencia de ciertas corrientes radicales.

Sin embargo, a pesar de contar con una mayoría islámica entre el 54 y el 60 por ciento, Burkina Faso no es un Estado islámico.

Cierto. Somos un Estado secular y aplicamos el principio de la separación de religión y Estado. Esa es la decisión política que hemos tomado. No obstante, el Estado coopera con los diferentes grupos religiosos,  nosotros nos mantenemos en diálogo con las autoridades.

 ¿Continúa, pese a todo, el diálogo entre musulmanes y cristianos?

Sí, afortunadamente. En nuestro país hay una larga tradición de diálogo interreligioso. En la provincia de Soum, víctima de los abusos de los terroristas, contamos, por ejemplo, con la institución “Union fraternelle des croyants” (Unión fraternal de los creyentes, UFC), que ofrece un lugar de encuentro para musulmanes, católicos, protestantes libres y seguidores de las religiones tradicionales para abordar la coexistencia y la construcción de la sociedad. Además, nos visitamos mutuamente. En Navidad, por ejemplo, los líderes de la comunidad musulmana van a Misa y desean una feliz Navidad a los católicos. Y durante el Ramadán, el obispo y los sacerdotes van a las mezquitas también para felicitar a los musulmanes por esta celebración. La acción de la UFC también se centra en la cohesión de las religiones para el desarrollo comunitario de la zona.

P. Pierre Claver Belemsigri, secretario general de la Conferencia Episcopal de Burkina Faso y Níger.
P. Pierre Claver Belemsigri, secretario general de la Conferencia Episcopal de Burkina Faso y Níger.

 A menudo se dice que los yihadistas sólo instrumentalizan el islam y que, de hecho, actúan motivados por algo más que la religión. ¿Qué piensa usted?

Ambas afirmaciones son ciertas. Hay terroristas burkineses o extranjeros que, arma en mano, realmente quieren que toda África sea islámica y que se introduzca la sharía en Burkina Faso. Pero también los hay que usan el islam como pretexto y que solo persiguen intereses económicos o criminales. Basta con señalar que también matan a musulmanes. A menudo, la violencia en nuestro país  está vinculada a viejas disputas entre etnias o  por la tierra. En estos casos, el islam no es más que un pretexto para hacer valer intereses materiales o económicos a través de la violencia.

 En los últimos años, decenas de cristianos han muerto asesinados. ¿Quién los ataca? ¿Se trata de yihadistas o simplemente de criminales?

A menudo no sabemos quién nos ataca. No conocemos a nuestro enemigo. En la mayoría de los casos, nadie reivindica los ataques.

 Cerca del cinco por ciento de los burkineses son protestantes. ¿Mantiene la Iglesia católica oficialmente un diálogo con ellos?

Sí, hay una comisión para ese fin. Es importante saber que los protestantes de nuestro país no pretenden pertenecer a las comunidades protestantes tradicionales como los luteranos o los calvinistas, sino que son seguidores de las Iglesias libres, la mayoría de las cuales son originarias de América. Sin embargo, hay que decir que el diálogo con el islam está mejor organizado.

 ¿De qué habla la Iglesia católica con los protestantes?

El principal punto de diálogo y debate es la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que brinda la oportunidad de orar juntos y de trabajar en aras de armonizar determinados aspectos de la teología cristiana como, por ejemplo, el reconocimiento del bautismo en las diferentes confesiones, el estudio común y la traducción de la Biblia a los diferentes idiomas del país (Alianza Bíblica). También se examinan los problemas que surgen en los matrimonios interconfesionales.

 ¿La amenaza del terrorismo acerca a protestantes y católicos?

Sí, lo hace. Especialmente en los pueblos que han sido atacados, los católicos y los protestantes se solidarizan entre sí. La solidaridad es humana y va más allá de las creencias. Cristianos, musulmanes, protestantes y seguidores de la religión tradicional no dejan de dar muestras de esta solidaridad.

 Alrededor del diez y el quince por ciento de los burkineses no son ni musulmanes ni cristianos, sino seguidores de las religiones tradicionales. ¿Cuál es la relación entre la Iglesia y estos últimos?

La Iglesia tiene un profundo respeto por la religión tradicional, que es la religión de nuestros antepasados, y desde la cual hemos dado el paso hacia la Palabra de Dios. Sin embargo, la relación entre ambas no siempre es fácil. De hecho, a menudo sucede que los cristianos bautizados continúan con ciertas prácticas ancestrales. No hace falta decir que la Iglesia les recuerda que no deben hacerlo. Sin embargo, también cabe destacar que nuestra religión ancestral es una religión monoteísta: solo hay un Dios, pero también hay muchos entes con funciones mediadoras.

 ¿El sincretismo está muy extendido entre los católicos?

La dificultad radica a menudo en la separación de lo cultural y lo religioso. Dicho esto, hay que admitir que el sincretismo se practica en todo el mundo. Por supuesto, todos respetamos la religión de nuestros antepasados, pero para los cristianos, ciertas prácticas entran en contradicción con su fe. Nosotros intentamos que la gente entienda que Jesucristo es, en última instancia, la solución a todos nuestros problemas. Sin embargo, hay algunas personas que, cuando la vida les pone a prueba, quieren soluciones inmediatas a sus problemas y para ello recurren a la religión de sus antepasados.

 También hay que decir que el cristianismo no lleva implantado en su país  mucho tiempo.

Exacto. Las religiones tradicionales fueron las primeras. Luego, en torno a los siglos XV y XVI, el islam comenzó a arraigar, y tan solo hacia finales del siglo XIX llegaron los primeros misioneros franceses al territorio de lo que hoy es Burkina Faso. A partir de 1900 se emprendieron esfuerzos más sistemáticos de evangelización, y desde entonces el cristianismo realmente ha echado raíces en nuestro país.

 ¿No se considera un vestigio del período colonial francés? Porque hasta 1960 Burkina Faso fue una colonia francesa.

No. Es gracias a los valientes misioneros que fueron testigos de la fe,  también gracias al hecho de que la religión tradicional es una religión monoteísta, que la fe echó raíces. Este monoteísmo facilitó la adhesión al cristianismo. El hecho de que tradicionalmente honremos a nuestras madres también hace que la veneración de la madre de Jesús sea una práctica muy arraigada entre los católicos de nuestro país,  también se puede encontrar un vínculo entre el honor rendido a los antepasados y la veneración de los santos.

¿Está creciendo la fe en su país? De hecho, alrededor del 25 por ciento de los burkineses ya son miembros de la Iglesia católica.

La fe está creciendo. No sólo registramos un crecimiento demográfico, sino también conversiones reales al cristianismo.

 ¿Y eso tiene consecuencias? En muchos países musulmanes, la conversión se castiga con la pena de muerte.

Que yo sepa, en nuestro país no. Dependiendo del entorno, puede haber ciertamente amenazas y sanciones sociales,  eso depende mucho del entorno social. Yo, personalmente, he asistido al bautismo de toda una familia musulmana, por ejemplo. La hija, que había asistido a una escuela de religiosas, fue la primera en convertirse, y luego condujo a toda su familia a la fe. Además, los actuales ataques terroristas contra los cristianos han fortalecido la fe de los fieles. A pesar de la amenaza, la gente está orgullosa de ser católica.

 Sin embargo, el terrorismo es el mayor desafío para la Iglesia. ¿Cómo está reaccionado ante ello?

Estamos reflexionando sobre cómo responder a este desafío. Tenemos previsto organizar este año un gran foro  sobre temas pastorales y de seguridad. Esa será la ocasión para reflexionar sobre cómo ser cristiano y  vivir la fe en el nuevo contexto de inseguridad y de ataques a los lugares de culto. Seguramente será necesario encontrar nuevas formas de expresar la fe católica. Todas estas cuestiones serán sin duda abordadas durante este foro.

Frente al terrorismo, ¿qué espera usted para su país?

Dios obra y Cristo está vivo. Nuestro país ha sido testigo de esto muchas veces en su historia reciente,  espero que ocurra lo mismo ahora frente al terrorismo. Debe haber un despertar nacional y una resistencia popular. Las armas por sí solas no bastan. Lamentablemente, no todos parecen haber entendido que nuestro país corre peligro de desaparecer si no nos unimos todos contra los terroristas a través de la oración, la unidad y la solidaridad. Estos son los desafíos que deben afrontarse para derrotar al terrorismo.

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